Sobre la forma de la ciudad
por Alberto Montealegre Beach Preguntar por cuáles serían las características que nos permiten hablar de la «forma» de un objeto no es a sunt o trivial. Cuando decimos que algo es simple o complejo ya estamos aludiendo a la forma de esa cosa. La simplicidad sería aquella forma que podemos reconocer —como si se tratara de un volver a ver, como si la naturaleza nos adelantara la clave para entender su totalidad, la clave para discriminar entre lo es encial y lo accidental, para decidir qué debe estar primero y qué después, para el orden. Con aquello que llamamos complejo, por el contrario, no es que no podamos ver al todo, pero la decisión sobre qué es lo importante y qué lo superfluo en él queda en espera. Desde un punto de vista estético (sea éste el de un artista o el de un científico), los objetos simples son una suerte de triunfo intelectual (y, tal vez por ello, muchas veces aburridores); los objetos complejos, en cambio, son sobre todo el resultado de un intento...